Opinión · La Prensa Oriente

El Valle de San Nicolás ya se mueve como región y necesita decidir como región

Por Andrés Aristizábal Marín Ingeniero industrial, magíster en innovación social y servidor público por vocación.

Cada día, muchos de nosotros, habitantes de este majestuoso Valle de San Nicolás, cruzamos los límites entre municipios para estudiar, para trabajar, para hacer alguna diligencia o, incluso, para llegar al aeropuerto. Sin embargo, no somos los únicos que los cruzamos, también los problemas atraviesan esas fronteras. Vías congestionadas, múltiples pagos en el transporte público o incluso organizaciones criminales que se trasladan de un territorio a otro hacen parte de una realidad innegable que compartimos como región. Por esta razón, la decisión que tendremos el próximo 29 de noviembre de 2026, frente a la conformación del Área Metropolitana del Valle de San Nicolás, no es una decisión menor.

La consulta reúne a Rionegro, La Ceja, La Unión, El Carmen de Viboral, El Retiro, El Santuario, Guarne y San Vicente Ferrer. Municipios diferentes, con historias e identidades propias, pero cada vez más unidos por la manera en que vivimos esta región. Por eso respaldo el Sí. Lo respaldo porque creo que ha llegado el momento de contar con una institución que nos permita mirar más allá de nuestras fronteras municipales y planear juntos aquello que desde hace años vivimos juntos.

Pensemos, por ejemplo, en la seguridad. El delito tampoco se detiene cuando cambia el nombre del municipio. En este orden, una mirada regional puede fortalecer la coordinación entre alcaldías, Policía, Fiscalía y Gobernación, compartir información, reconocer patrones que atraviesan el territorio y articular mejores herramientas como la videovigilancia. No se trata de reemplazar las competencias de cada autoridad, sino de lograr que instituciones que ya trabajan por nuestra seguridad puedan hacerlo con una visión más integrada de lo que ocurre en la región.

Por su parte, la movilidad muestra todos los días cuánto nos necesitamos unos a otros. Una persona puede vivir en La Ceja, trabajar en Rionegro y desplazarse después hacia El Carmen o Guarne sin sentir que su vida ocurre dentro de un solo municipio. Sin embargo, nuestras rutas, horarios y conexiones todavía responden muchas veces a esas fronteras. El diagnóstico de Rionegro ya evidencia dificultades de movilidad en horas pico y problemas relacionados con la cobertura y los tiempos de algunas rutas. En este sentido, un Área Metropolitana abre la posibilidad de planear la movilidad desde la experiencia real de quienes recorremos la región y avanzar hacia mejores conexiones, mayor articulación del transporte público y proyectos viales pensados para beneficiar a más de un municipio.

Además, la Ley 1625 de 2013 permite a las áreas metropolitanas formular políticas de movilidad regional, planificar el transporte, ejecutar obras de interés metropolitano y establecer orientaciones para armonizar el ordenamiento territorial de los municipios que las integran.

Esto nos permite imaginar una región que no solo se conecta mejor, sino que también puede pensar de manera conjunta cómo crece, dónde desarrolla su infraestructura y cómo protege aquello que compartimos. Porque el Valle de San Nicolás también es agua, suelo rural, agricultura, montañas y paisajes, y cuidar ese patrimonio requiere decisiones que comprendan el territorio como un todo.

Ahora bien, apoyar esta nueva institucionalidad también significa querer que nazca bien. Con planeación, transparencia, participación de las comunidades y resultados que podamos reconocer. Una entidad regional cobra sentido cuando logra convertir la coordinación en mejores proyectos, mejores servicios y una mayor capacidad para resolver asuntos que ningún municipio debería enfrentar solo. La propia Ley 1625 concibe las áreas metropolitanas como instrumentos de coordinación del desarrollo sustentable, el ordenamiento territorial y la prestación racional de servicios entre municipios estrechamente relacionados.

El Valle de San Nicolás ya vive como una región. Lo vivimos cada mañana cuando salimos de nuestra casa y cruzamos de un municipio a otro casi sin advertir dónde termina uno y comienza el siguiente. El 29 de noviembre tendremos la oportunidad de decidir si damos un paso más y construimos también una institucionalidad capaz de acompañar esa realidad. Yo respaldo el Sí porque creo en un Valle de San Nicolás que conserva la identidad de cada uno de sus municipios, pero que entiende que unidos podemos planear mejor, conectarnos mejor y construir juntos la región que queremos habitar.

29 de noviembre de 2026 Consulta popular por el Área Metropolitana del Valle de San Nicolás: Rionegro, La Ceja, La Unión, El Carmen de Viboral, El Retiro, El Santuario, Guarne y San Vicente Ferrer. Todo sobre la consulta: qué es, mitos y cómo votar →
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Así salió publicada

La Prensa Oriente, edición de octubre de 2026, sección Opinión, página 33.

Columna de Andrés Aristizábal Marín en la página 33 de La Prensa Oriente, octubre de 2026